lunes, 6 de febrero de 2017

Ea, ea, la arrolladora alcaldesa de Telde se cabrea


                                                                              
Nunca antes en Telde un desgobierno generó tanta inestabilidad política, tanta desilusión y desengaño. Tanto sufrimiento a la ciudadanía por la falta de capacidad de gestión de los concejales/as y su alcaldesa arrolladora que espantó a los socios que le auparon a la alcaldía por su falta de empatía, por su arrogancia y prepotencia, pasando del "buen gobierno" con una mayoría de 15 concejales a un gobierno inestable en permanente minoría, en cuidados paliativos, sin gestión, perdiendo 8 concejales en un año, pasando a gobernar contra la mayoría

El hecho mas sobresaliente del desgobierno sin gestión en estos 20 meses es sin duda el cabreo de la alcaldesa arrolladora que ha interpuesto una querella criminal contra el digital Onda Guanche, su director, Florentino López Castro y Manuel Ramón Santana. Por supuesto que los abogados y procuradores de la alcaldesa imputada es a costa de las arcas municipales, esto es, del dinero de los contribuyentes.

La alcaldesa de Telde gasta el dinero de los contribuyentes en su cacería judicial y en defenderse de sus imputaciones, mientras las familias en exclusión social siguen sin recibir sus vales de alimentos y se le corta el agua y la luz a familias sin recursos económicos.

La arrolladora ha devuelto la crispación y la judicialización a la vida social y política.

Por fortuna, el miedo está cambiando de bando en Telde.




Telde se merece un gobierno de salvación municipal. Cuanto más tiempo se mantenga este "desgobierno" más se prolonga el sufrimiento de la ciudadanía. La ciudadanía merece recuperar el Estado del bienestar y el orgullo de ser teldense. 

Por muy malo que sea el nuevo gobierno de salvación municipal de Telde, ni queriendo se puede ser tan deplorable en la inacción política. Tino, Eloy, Celeste, Diego, Natalia, Marta, entre otros, no han podido dejar mas bajo el listón. Sin duda el gobierno de Telde es una mala copia de la Comunidad Montepinar, de la popular serie televisiva, como es Carmen Hernández una mala copia de Paco Santiago. El cochino wilson con un buen asesor (en el gobierno actual hay mas asesores que concejales) hubiese hecho mejor gestión política que cualquiera de ellos o ellas. 

Los primeros 20 meses del gobierno de laboratorio, que han sido 20 meses de sufrimiento para la ciudadanía, nos ha dejado claro que las promesas de Nueva Canarias, sus retos y su contrato con la ciudadanía eran mentiras. 

Nueva Canaria engañó a la ciudadanía generando ilusiones y falsas expectativas, diciendo que tenían soluciones para todos los problemas para auparse al poder con su equipo de chapa y ahora es la alcaldesa y su banda de vagos e inútiles concejales y asesores, el mayor problema de la ciudadanía. 

                                                                          
Es evidente que a Carmen Hernández le queda ancho el trajo de alcaldesa, porque confunde la autoridad con la arrogancia y prepotencia. No tiene cintura política ni altura de miras. No tiene vergüenza, ni decencia política. No tiene capacidad ni dotes para dirigir y coordinar (su borrachera de poder le puede), además de haberse rodeado de un equipo mediocre de concejales y asesores incapaces de gestionar nada (en la actualidad hay mas asesores que concejales en el desgobierno), al contrario no sólo no han hecho nada, sino que han acabado con proyectos e iniciativas, han perdido millones de euros en subvenciones y ayudas para las familias en exclusión social, para la creación de puestos de trabajos. Se han perdido cientos de miles de euros en proyectos para electrificar y adecentar barrios porque el concejal de Servicios Municipales, Agustín Arencibia (NC) se le pasaron los plazos de presentación de proyectos, así como subvenciones a Servicios Sociales.

Con todo la gloria en la "gestión" el trabajo "emblemático" del desgobierno de la arrolladora ha sido sin duda en el área mas sensible de la ciudad, en Servicios Sociales. De hecho, la pobreza y el paro han crecido un 500 por ciento en Telde durante los últimos años. Venía mal, y la arrolladora lo ha empeorado.

Carmen sabía que tenía una bolsa de votos importante con los mas débiles y desfavorecidos, también que le sería muy rentable engañar a las miles de familias en exclusión social de Telde ofreciéndoles soluciones inmediatas para todos sus problemas. 

                                                                                  
El cinismo de Carmen Hernández y su ansias de poder fue de tal magnitud que llegó a decir que asumiría personalmente Servicios Sociales, que la dotaría de personal y medios para acabar con los problemas sociales. Se podría decir que esa fue la primera mentira de Carmen Hernández, en adelante, la Alcaldesa Pinocho. Mentir a la ciudadanía es en si mismo suficiente para exigir su dimisión. De hecho, comparto el pensamiento del líder carismático de su banda, Camilo Guillermo Sánchez Benitez que "mentir es una forma de corrupción política". 

                                                                                  

Pero es que además de mentir y seguir mintiendo compulsivamente la arrolladora (es un disfraz, en realidad es vulnerable y está llena de traumas y complejos), Carmen Hernández se contradice permanentemente. No tiene principios, valores, ni dignidad política. Es capaz de acoger en su regazo con sueldo y ponerle a un asesor, a quién hace poco la echó de su partido por vaga, le llamó tránsfuga, tras apoyar al gobierno anterior.

Me refiero a la concejala en la actualidad en Coalición Canaria, Gloria Cabrera que conviene recordar que denostaba de la alcaldesa y su banda, a quiénes llamó fascistas, hace apenas unos meses.

Carmen no quiere volver al Instituto (me supongo que no tendrá las mismas ínfulas con sus compañeros que con sus ex socios del gobierno), su egocentrismo y vanidad le puede. Y por supuesto el sueldo, cada paga extra de la arrolladora es de más 9000 euros

La foto y las cortinas de humos han sido la forma de hacer política de la arrolladora y su banda. La penúltima cortina de humo, la querella criminal al diario digital Onda Guanche. Otra mentira de la Alcaldesa Pinocho es que iba acabar con la crispación y la judicialización de la vida política. La querella a Onda Guanche es una de las pruebas, hay otras que hemos puesto al descubierto y otras tantas que ya se irán publicando. 

El hecho cierto es que la alcaldesa con el dinero de los contribuyentes se va a gastar unos cuantos miles de euros en un pleito judicial para amedrentarnos. Sin embargo, no hay dinero para vales de comidas a las familias en exclusión social, ni siquiera para pagarle dos recibos de luz a una familia numerosa de Telde que se la han cortado y ha tenido que ser una vez la caridad de la gente decente y el corazón solidario de los hombres y mujeres de la plataforma ciudadana Telde Responde los que han hecho una recaudación para pagarle los dos recibos  y el reenganche de la electricidad a la familia  numerosa de Jinámar. Según me acaba de confirmar el portavoz de la plataforma ciudadana, Arístides Rodríguez Artiles ya han conseguido reunir el dinero para que la familia de Jinámar vuelva a tener luz eléctrica.

                                                                                   
La arrolladora no se querella contra Onda Guanche por descubrir que es una loba disfrazada de oveja, tampoco por poner al descubierto que es una caricatura de si misma. Carmen Hernández no se querella contra Onda Guanche decirle que "está como una cabra" por llamarle, Alcaldesa Pinocho. Se querella porque no le gustó una información sobre su posible traslado habitacional, cuando por otro lado trasladarse a otra casa, es lo mejor que puede hacer Carmen, teniendo en cuenta al refranero popular, "la mujer del César, no solo debe serlo, sino parecerlo" por la situación de irregularidad en la que se encuentra su vivienda en San Gregorio. 

                                                                                   

Conviene recordar que quién debe ser ejemplo y referente son los políticos, porque cobran de nuestros impuestos, son nuestros empleados. Por eso creo que la arrolladora debe ser reprobada institucionalmente y probar su propia medicina. No se puede permitir que la alcaldesa imputada siga usando el dinero de las paupérrimas arcas municipales para sus guerras particulares contra quiénes no nos doblegamos ni nos amedranta, ni con una querella, ni con veinte y una, mientras las familias en exclusión social que se han quintuplicado durante estos años, siguen sin recibir un vale de alimentos, con las neveras vacías, mientras la ciudadanía sigue costeando sus desvergüenzas.  

No es que no nos callarán, más al contrario, nos crecemos ante las adversidades, sino que amplificaremos la voz.
                                                                                 

Vamos a ganarle la batalla al miedo, para hacerle frente a la mafia política y su casta informativa que mantiene atenazado a los comunicadores de esta ciudad. El miedo está cambiando de bando en Telde para hacer posible desenmascarar al gansterismo político instalado en las cloacas y en las catacumbas de esta ciudad que un día fue grande y que hoy sufre el secuestro de cuatro personajes sin escrúpulos. Se acabó el veto, el silencio amordazado, la verdad no contada ni publicada por dinero o traición a esta ciudad por quienes presumen de ser patricios de la misma en sus medios ya desacreditados. Para que el miedo cambie de bando, para que contar la verdad no dependa del capricho o la congoja de una casta informativa arrodillada que también se arrodilla ante otra peor aún. Para acabar así también con la casta informativa y los sicarios caraduras, que se llaman informadores pero de la verdad de los que les pagan, de quiénes ejercen de zascandiles y testaferros. Para aquellas personas decentes que no se conforman con leer ciegamente lo que se les cuenta por cuenta cuentos que se llaman profesionales y sólo son escuderos o mercaderes de propaganda al dictado de espurios intereses políticos para sus "pymes informativas".

Lo dicho, el miedo está cambiando de bando en Telde.