STRUDEL, STREUSEL Y VIVIR EN PAZ.

                                  


El STRUDEL es un pastel alargado y enrollado, típico de la cocina de Austria y el sur de Alemania, famoso por su masa extremadamente fina y elástica —muy estirada, casi transparente—. Tradicionalmente se elabora con harina de alto contenido en gluten, agua, mantequilla, y sal. El relleno clásico dulce es con manzanas ácidas, canela, azúcar, pasas y pan rallado tostado en mantequilla para absorber la humedad. Una vez fuera del horno, se espolvorea con azúcar glas, y se emplata con helado de vainilla. Si es salado, se usan los rellenos de espinaca, repollo, calabaza, papa e incluso carne picada o pescado. Ambos se sirven tibios.

                                


El STREUSEL —de origen alemán, es una tarta circular de masa quebrada crujiente que se prepara con unos 250 gramos de harina y 5 de levadura -ambas tamizadas juntas—, 125 gramos de mantequilla —cortada en dados—, un huevo y 90 gramos azúcar, añadiendo al final una pizca de sal y media vaina de vainilla. Se mezcla hasta conseguir una textura arenosa, y se introduce en un molde —previamente engrasado, levemente espolvoreado, y mantenido en frío—. A continuación, ya introducida la masa quebrada arenosa en el molde, con una paleta se forma un fondo central y una pared de unos dos o tres centímetros de altura en el perímetro. Se reserva dentro del frigorífico para que no se derrita o licúe la mantequilla de la masa y del molde.

Para el relleno se pelan y cortan en cuadrados 600 gramos de manzana, mezclándolos bien en un recipiente de cristal con el zumo de medio limón, 20 gramos de azúcar, y canela en polvo al gusto.

Para la elaboración de la “cubierta” o masa Streusel, que se caracteriza por NO LLEVAR HUEVO, se tamizan solo 200 gramos de harina —pues NO LLEVA LEVADURA—, 125 gramos de mantequilla, 80 de azúcar, un pellizco de sal, y vainilla.

Llegado este momento, se saca de la nevera el molde, y apelmazando con las manos la masa arenosa Streusel —como si fueran grumos—, se pone encima del relleno hasta cubrirlo todo.

Finalmente, con el horno precalentado, se hornea a 180ºC durante 50 minutos, y cuando empiece a dorarse, hay que apagar el horno y dejarlo reposar dentro unos minutos con la puerta abierta antes de sacarlo, consumiéndolo a temperatura ambiente o ligeramente frío.

                               


VIVIR EN PAZ es la capacidad de mantener el equilibrio mental y emocional frente a los problemas. Es un estado que se construye con decisiones cotidianas más que con un destino final. Se vive en paz cuando lo que piensas, dices y haces está alineado. Mentir o fingir crea una tensión interna constante. Hay que decir la verdad y actuar bajo los propios principios o valores, no bajo las expectativas de los demás. Entrenando el cerebro en la gratitud —no en el rencor— favorece la química del cuerpo reduciendo el cortisol como hormona del estrés crónico. El sueño y el silencio permite que el sistema nervioso se regule. El ejercicio libera tensiones acumuladas, … 

Para construir una PAZ DURADERA no basta con desearla —que también—, si no que se requiere unos REQUISITOS como pudiera ser:

1.- DESCENTRALIZACIÓN DE RECURSOS favoreciendo la autosuficiencia de manera eficiente.

2.- ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL con rediseño educacional no ideológico.

3.- PREVISIÓN GLOBAL en resolución de conflictos, mediación y sesgos cognitivos, con luz y taquígrafos.

4.- ÉTICA BASADA EN DATOS y no basarse en intereses electorales de corto plazo, lo que impide resolver problemas grandes como la pobreza o la protección de la naturaleza.

5.- MODELAR SOLUCIONES basadas en el bien común medible —como la salud, la nutrición y la paz—, restando peso al ego de los líderes de turno y aportando transparencia absoluta en el gasto de recursos públicos.

6.- ECONOMÍA DEL BIENESTAR, pues medir el éxito de un país solo por cuanto dinero mueve el PIB —con posibilidad de modificación por gobiernos corruptos—, es un error que fomenta la explotación y el estrés.

7.- DIPLOMACIA CIUDADANA GLOBAL, creando plataformas de deliberación global, donde los ciudadanos de países, interactúen directamente para resolver problemas comunes, evitando la narrativa partidista de sus gobiernos corruptos o no, su modus operandis o no, modus vivendi o no, …

Doctor Tomás Arencibia Mireles y fotos realizadas por Adriana Arencibia López.

NOTA DE LA REDACCIÓN     

En esta ocasión las fotos realizadas por Adriana, una con el Strudel y el helado de vainilla como “acompañante” y otra del Streusel, que por cierto, en alemán, se pronuncia “stroisel”, para favorecer la identificación por parte del lector.

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